DETECCIÓN DE NECESIDADES AFECTIVO EMOCIONALES EN EL NIÑO
“te quiero a pesar de que te portes mal o saques malas notas”, “aunque te equivoques puedes intentarlo de nuevo". El poder satisfacer las necesidades emocionales tiene consecuencias positivas a largo plazo, ya que permite desarrollar una autoimagen positiva y autoestima elevada, así como también favorece una personalidad más sólida que ayudará a enfrentar la vida y sus dificultades de mejor manera.
¿Cuáles son los elementos que
como educadores y padres debemos considerar en la salud emocional de los niños?
Lo básico y esencial
para lograr un mayor equilibrio emocional es una buena autoestima. Los niños
que se valoran a sí mismos son físicamente más sanos, se relacionan mejor, son
más expresivos.
Es tan importante
que en la familia y en la escuela, los canales de comunicación tengan las
menores barreras posibles.
La Importancia de la
Confianza: El factor más importante de fomentar salud emocional, en el niño es
la calidad de la relación que establezcamos con él. Sin la presencia de la
confianza en este lazo, es imposible que el niño se siente seguro y cómodo.
Y nuestra finalidad como Educadores
es promover el desarrollo de nuestros alumnos en sus diferentes vertientes
afectiva-cognitiva y social.
La
aplicación de límites en la conducta cotidiana.
La
enseñanza de valores y la inculcación de hábitos.
Favorecer
la autoestima, brindarles apoyo y darles el tiempo en calidad y cantidad
necesaria.
Enseñarles
a conocer y manejar sus emociones.
Participar
en las actividades domesticas y en la toma de decisiones.
Evitar
satisfacer caprichos y darle gusto en todo.
Enseñarles
a esperar y ser tolerantes.
¿Qué implicaciones tienen el
estrés en la vida familiar, laboral y escolar?
En este caso cualquier tipo de relación ya sea
familiar, laboral, escolar, puede causar estrés, porque implica la necesidad de
que dos o más personas, con diferentes valores, expectativas, experiencias y
formas de pensar, se comprendan, acepten y respeten, a pesar de dichas
diferencias.
El
estrés es un estado emocional que nos puede afectar, a
todos a cualquier edad, en mayor o en menor medida y la manera en que nos afecten
las situaciones de tensión, dependerá de nuestra personalidad y de la forma de
afrontar las tensiones
Es importante que los niños expresen
sus emociones negativas, de una forma asertiva, con objetivo de que el niño
entienda que el estrés no es una condición de vida sino que es un estado que se
puede aprender a controlar.
El estrés laboral es
uno de los problemas de salud más grave que en la actualidad afecta a la
sociedad en general, debido a que no sólo perjudica a los trabajadores al
provocarles incapacidad física o mental en el desarrollo de sus actividades
laborales
Cuando
no se controla el estrés los ambientes se tornan agresivos, se pierde el
control y la comunicación, se crean situaciones intolerantes, que pueden
producir angustias y enfermedades, así como bajo rendimiento en lo laboral y
académico, las personas se vuelven solitarias, agresivas y antisociales.
¿Cómo podemos ser educadores
y padres emocionalmente competentes?
Cuando
reconocemos las causas que generan los problemas,
organizando nuestro tiempo y la de nuestros hijos o alumnos, cuando los
encaminamos a resolver adecuadamente sus problemas, haciendo que se sientan
seguros y apoyados en todo momento, respetando sus decisiones y reconociendo
sus logros, etc.
vestar en actualización constante sobre la
psicología infantil.
vaprender de los aciertos y errores de los
demás.
vconocer a los hijos.
vcompartiendo experiencias.
vdedicando cantidad y calidad de tiempo
¿Cómo podemos reafirmar el
autoconcepto y la autoestima en nuestros niños?
Debemos
enseñarles a organizarse y adquirir hábitos que les permita lograr alcanzar sus
metas, mismos al enfrentarse a los problemas y fracasos les facilite comenzar
de nuevo con más impulso para lograr su solución; pero ante todo fomentarle el
principio de que todo en la vida cuesta y que para lograr algo deberá empeñarse
en estudiar, esforzarse en ayudar con los quehaceres o simplemente trabajar
para obtenerlo; algunos puntos que debemos de tener presentes:
La
equivocación es el primer paso de un aprendizaje significativo y todas las
experiencias positivas o negativas nos dejan una enseñanza.
Hacer
que reconozcan que ellos son responsables de sus propios pensamientos,
emociones y acciones.
estimulándolo
a que alcance sus metas y objetivos.
ayudándolo
a identificar y a superar sus debilidades.
espere
lo mejor de el y hágaselo saber.
valores
sus opiniones.
haga
que se sienta valioso.
permítale
realizar lo que es capaz.
Estar pendientes de cómo piensan, sienten y se conducen
cuando logran un objetivo, se enojan o cometen errores.
Referencias
bibliográficas:
Disciplinar
con inteligencia emocional: técnicas para enseñar hábitos y valores en los
niños, María Elena López Jordán, María Fernanda González Medina. Ediciones
Gamma S.A., 2006.
Disciplina
Inteligente: manual de estrategias actuales para una educación en el hogar
basada en valores, Vidal Schmill, Producciones Educación Aplicada, 4ª edición.
2006.
Embarazo:
Principio de la relación de apego, escucha claramente la voz materna, comienza a
crearse el vínculo que se refuerza en el momento del parto, al liberarse la
oxitocina almacenada durante el embarazo.
Pre-apego:
entre los 0 y 3 meses. El apego no es innato, se forma por la interacción del
niño y los padres. Los bebés muestran preferencia por los estímulos de los
padres y otros bebés.
Formación
del apego:
de los 3 a los 7 meses. Reconoce los rasgos físicos de la madre. Le molesta
perder el contacto humano tanto de la madre como de otros. Entre los 8 y 24
meses cristaliza la formación del lazo afectivo. El miedo a extraños y a
separarse de la madre va disminuyendo a medida que el niño gana independencia.
Relaciones
recíprocas:
de los 2 a los 4 años. El niño puede ya predecir las conductas de los padres, el
apego está formado y el de los padres será el principal y el de los hermanos y
otros familiares secundario. Entre los 4 a los 6 años, las buenas relaciones con
las figuras de apego le aportan seguridad.
Otros
apegos:
Apego
paterno:
transmite confianza al niño. Varía en función del tiempo, disponibilidad y el
grado de responsabilidad que asume.
Apego
a los abuelos:
influye en su desarrollo, son un modelo para los niños.
Apego
hacia los hermanos:
cambia el sistema familiar, los que en ocasiones genera reacciones negativas
como celos.
Apego
hacia los amigos:
en un vínculo recíproco y voluntario, exige asumir el punto de vista del
otro.
Apego
hacia un objeto:
de importancia variable, se les suele llamar "objetos de sustitución de las
figuras de apego".
Tipos
de apego:
Establecidos
por Ainsworth, Blewar, Waters y Wall en función de la relación con la figura de
apego.
Apego
seguro:
hacia los cuidadores cuando están muy pendientes de
ellos.
Apego
ansioso-evitante:
los niños muestran desinterés hacia el cuidador y vienen dados por un exceso de
estimulación. Pueden ser agresivos y desobedientes.
Apego
ansioso-ambivalente:
la separación de los cuidadores produce angustia y se manifiesta con
agresividad. Se observa ante la inconstancia del cuidador que provoca la falta
de confianza del niño.
¿Cuáles son los factores
que afectan al apego?
Erikson planteo que la
existencia de la madre y la estabilidad del medio familiar durante el primer año
de vida, permite el desarrollo de actitudes de confianza
básica.
*Privación materna e
institucionalización
En una serie de estudios
muy conocidos de Spitz, se observó que los niños institucionalizados que habían
sido abandonados por sus madres entre el tercer mes y el primer año de vida
mostraban un marcado retraso en su desarrollo, los bebés solían manifestar un
apego inseguro cuando interactuaban con las personas que les
cuidaban.
*Calidad de la
crianza
Los bebés criados en
familias cuyos padres son insensibles a las demandas y necesidades del niño
suelen desarrollar un apego inseguro, un cuidado maternal extremadamente
inadecuado puede suponer un potente productor de desordenes en el
establecimiento del mismo; las madres que evitaban el contacto físico o la
relación cara a cara con su hijo, forman niños con apego inseguro (evitante,
resistente y desorganizado/desorientado), en las familias donde la ansiedad es
la característica predominante del entorno, las madres suelen ser más
insensibles.
CARACTERISTICAS DEL NIÑO
Existen estudios que
relacionan los partos complicados, niños prematuros, enfermedades en los
primeros meses e incluso el temperamento del niño con problemas en el
establecimiento del vínculo afectivo del niño, los niños extremadamente
difíciles (lloran todo el día y se muestran irritables con mucha frecuencia)
suelen provocar ansiedad en la madre y esto hace que sea más complicado el
establecimiento del lazo afectivo.
¿Qué se manifiesta en la
forma de interacción del cuidador que afecta la calidad del apego del
bebé?
En las primeras etapas
de la vida, se establece entre la madre y el hijo una relación en que ambos se
transmiten a través de la mirada y del contacto de la piel, el conocimiento de
la existencia del otro que proporciona gran satisfacción mutua; si esto no se
da, el niño lo registra como una gran frustración, que tendrá peso en su vida de
relación y van generando una imagen negativa de sí, la fantasía de no recibir
por no merecerlo, sentimientos de no-valoración de sí mismo y angustia
intensa.
Los niños se apegan
incluso a madres que están continuamente de mal humos y a veces se comportan de
manera cruel con ellos, por tanto, el potencial de apego siempre se halla
presente en el niño; hasta los niños maltratados siguen buscando el contacto
físico con sus progenitores.
¿Cuál es la relación
entre el apego y el desarrollo de la personalidad posterior en el
niño?
En los últimos años, un
creciente de investigaciones ha llegado a interesarse en los procesos por los
cuales las personas desarrollan y mantienen los lazos afectivos en las
relaciones íntimas (Bretherton, et al citado en Simpson, J. 1990). Varios
estudios recientes sobre relaciones de amor adulto, sugieren grandes similitudes
entre el apego romántico adulto y el apego de niños con sus primeros cuidadores
(Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Esto porque durante el desarrollo
social las personas construyen modelos afectivos-cognitivos de sí mismos y
patrones típicos de interacción con los otros significativos. Estos modelos
mentales, organizan el desarrollo de la personalidad y guían el subsecuente
comportamiento social.
El estudio de las
diferencias individuales en estilos de apego, es una contribución significativa
a nuestro entendimiento del por qué las relaciones íntimas varían en la calidad
y naturaleza interpersonal, muchas hipótesis pueden ser generadas acerca de la
naturaleza y calidad emocional de las relaciones románticas que poseen las
personas que exhiben distintos estilos de apego (Simpson, J. 1990). Es así como
los estudios han determinado que algunas características que se presentan en las
relaciones íntimas que establecen las personas tienen mucho que ver con sus
estilos de apego individuales. Las personas con estilo seguro tienden a
desarrollar modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables y capaces, y
de los otros como bien intencionados y confiables, ellos encuentran
relativamente fácil intimar con otros, se sienten cómodos dependiendo de otros y
que otros dependan de ellos, y no se preocupan acerca de ser abandonados o de
que otros se encuentren muy próximos emocionalmente.
¿Qué consecuencias en el
desarrollo emocional tiene un bebé que carece de cuidados?
Spitz planteaba que si
no se establece en los primeros meses de vida del niño una relación estable con
un personaje maternal, su personalidad se verá trabada, en su formación, no sólo
en lo afectivo, sino también en lo cognitivo, motor y social.
Estos niños pueden
llegar a mostrar evidencia de desajuste socio emocional, así como presentar
signos de problemas psicológicos
de diversas características.
*Relaciones humanas
superficiales.
*Carencia de sentimientos
e imposibilidad para formar nuevas amistades.
*Engaño, mentira y
evasión, frecuentemente sin sentido.
*Frecuentemente presencia
de conductas agresivas.
*Con frecuencia
despiertan agresividad en quienes los cuidan, etc.